lunes, 25 de enero de 2016

23. Lo que mi sonrisa esconde

25 de enero de 2016


Sus labios callaron hasta el día de hoy.

Carolina cerró sus labios tres años. Así quedó todo… Entre disfraces ocultando mentira tras mentira.

 Ella Quiso cerrar un capítulo de su historia para no repetirlo jamás. Cierto es que no le gustaba dejar las cosas a medias, es más lo odiaba, pero no podía seguir construyendo aquellas líneas que tanto le dolían.

Esa noche la luna estaba llena, llena como la madrugada que el le dejo escrito en whatsapp:

- Si estuvieras despierta te diría que salieses a ver la luna, 

Brillaba como nunca y su brillo hacía que una aureola la enmarcará como si de una pintura se tratase.

Ella estaba despierta, no podía dormir y salió a verla.

Después de una despedida dulce el se iba, el lunes se iba, se iba a su sueño, y la que no sabía si volvería era ella. Era todo tan complicado que nadie podría lograr entenderlo. Ni si quiera él, para el que era su mejor amiga.

A veces es mejor que la gente te recuerde por sí misma y no porque se les incite al recuerdo.

Carolina creyó que era mejor no darle sus cosas para su viaje, las cosas que pensó que Marcos llevara para su suerte y para que no la olvidase, una mariquita que ella guardaba desde pequeña y un pequeño colgante de un barquito con estrellitas que estaba metido en un imperdible que su abuelo le dio cuando era niña. Pensó que lo mejor era no dárselo, primero porque no sabría si lo traería de vuelta y segundo porque si él no hacía lo que ella le pedía en la carta que le escribió junto a sus cosas, se llevaría una desilusión; en cambio si se acordaba de mi ella sin llevar nada ni “obligarlo” a hacer nada sería porque la echaba de menos realmente.

 Somos humanos y nuestros recuerdos forman parte de nosotros, deja que se creen solos, ellos crearán tu historia.

Durante los días que estuviese fuera solo quería  que le hablase cuando él lo precisase, que le escribiese cuando se acordara de ella y así cuando volviese ella ya  lo sabría todo. Todo estaría más claro.

No quería que le mandase fotos, no quería verlo, quería que cuando ella fuese por primera vez todo fuese nuevo, que no le contase nada. Solo con un estoy bien, te echo de menos o un te quiero escrito o en audio le bastaba. Ella lo echaría mucho de menos, y él ya lo sabría. Le desearía lo mejor para su viaje, que disfrutase ante todo, pero que sus ojos no lo viesen.

En estos días ella se haría más fuerte, lo necesitaba, necesitaba que él se fuera unos días como iba a hacer, sabiendo que no estaría con ninguna otra. Necesitaba tiempo para ella, para ubicarse, sin estragos en su cabeza, para saber qué hacer con su vida. 
Tiempo para estar tranquila y no siempre pendiente de él, tiempo pata no coger el teléfono mirando su conversación, si estaba en línea, o si la dejaba en leído. Tiempo para ser feliz sin él.

Le dolía que hiciese ese viaje sin ella, pero si las cosas pasaban así era porque así debían suceder.

A la mañana siguiente ella tenía una entrevista de trabajo para su puesto soñado, lo que tanto tiempo había estado esperando, pero no sabía si estaba más nerviosa por ello o por el viaje de Marcos. 

Aquella noche fue eterna, tenía un nudo en la garganta, los ojos le brillaban mas que nunca y un dolor en el pecho que le presionaba muy fuerte pero todo lo que sentía lo escondía bajo su sonrisa.

El se iba, ella se quedaba, pero era la que no sabría si volvería. Quizás fuese la hora de emprender su viaje.


Mi pequeña Nueva York. Carolina. 

Pd:

Hoy vuelvo a escribir, Cuando te viene la inspiración no puedes hacer otra cosa.