- - Preciosa vamos, despierta, se nos va a echar la
mañana encima y cuanto mas tarde lleguemos al parque mas colas pillaremos.
Mmmmm… cinco minutitos mas anda…
Mmmmm… cinco minutitos mas anda…
- Venga que hoy nos tenemos que subir en todo lo
que no pudimos ayer.
Muchas veces sin darnos cuenta la vida pone delante de nuestros
ojos situaciones que te llevan a hacer unas cosas u otras y que en realidad son objetivos a cumplir para
llegar a un fin, fin que hará que tu vida sea de una forma o de otra.
Esos objetivos que nos marca la vida son pedacitos de
nuestra propia película.
En ocasiones nos preguntamos a nosotros mismos y si hubiera hecho tal en lugar de lo
que hice ¿Qué habría pasado? Pues bien, fue porque en aquel momento la vida lo
impuso así y tu creíste que era lo mejor y probablemente lo fuera.
De aquí a unos años nos veremos contando historias sobre "lo que
nos sucedió aquel día que visitamos aquella ciudad" o de "aquel borracheron que se pego nuestro amigo" o de "aquel regalo que nos
hicieron". Estos fragmentos son los que forman nuestra vida, nuestra película.
20:00
- Deberíamos irnos ya, estoy helada y aún tengo el
pelo mojado del "río bravo" ese.
- Si, nos vamos ya, que además el parque lo
cierran en nada
- ¡Y nos quedamos sin bus!
- Espera un momento, vamos a donde me dijo Pablo
que trabajaba.
- ¿En que trabajaba?
- En las tómbolas esas que dan regalos.
- Pero… ¿De eso hay aquí? Si eso es de la feria…
- Jaja, si aquí también existen, mira allí están.
- ¡Ohh! Dios mio yo quiero ese oso, ¡es enorme! ¡me
he enamorado!
- Vamos a probar a tirar.
- Hola chicos, por tres euros tenéis un cubo con
veinte anillas, con una sola que coléis en el cuello de alguna botella os lleváis
un premio.
- Venga, allá vamos, tengo una técnica, ¿Ves que
todo el mundo tira la anilla recta? Bien pues creo que el truco está en
lanzarla hacia arriba para que caiga, porque las anillas son de goma y rebotan
en las botellas, por eso nunca cuelan.
- A ver...venga feriante nivel experto. Menos palabrería
y mas tirar.
- Uyyy…
- Jajaja, ves si es que …
- Ufff casi
(Suena la alarma)
- Dios, no me lo creo, ¡la has coladoooooo!
- Perdone, aquí. Ha sido aquí.
- Esperad chicos porque justo la familia de
enfrente a tirado a la misma vez y la niña dice que ha sido su padre quien la
ha colado, miraremos las cámaras.
- Pero... ¿Como la va a colar desde allí? Si tenemos
la botella justo enfrente nosotros.
- La hemos colado nosotros, es una niña pequeña y
es normal que diga que ha sido su padre.
- Bien chicos, en las cámaras no se detecta nada,
así que lo que haremos es daros un regalo a cada uno. Podéis elegir lo que queráis.
- ¿Lo que queramos de verdad?
- Sí. De entre todo lo que esta colgado podéis elegir.
- Venga Carolina, elige.
- ¡Yo quiero el oso!
- Lo bajaremos para ti.
- Jajaja es más grande que tu.
- ¡Ayyy que ilusión! ¡Me encanta! Se va a llamar
Quillo.
- ¿Quillo? ¿Por qué?
- ¡Porque lo has conseguido con un rosquillo!
- Jajaja, ¡eres de lo que no hay!
- ¡Mira mamá esa niña lleva un Ted, yo quiero uno!
- ¡No niña, no se llama Ted!
- Jaja, Carolina no te vayas a pelear con la niña.
Todo el mundo nos mira, bueno mas bien te mira a ti con el oso.
- Venga vayámonos ya, ¡ya soy más feliz que nadie!
- Mmm no hemos pensado una cosa y es…¿Cómo vamos a
llevar al oso en el avión?
- Oh, oh… tenemos un problema, mide dos metros de
alto mas o menos, capaces son de hacernos pagar un billete por el oso.
- Bueno cuando lleguemos al hotel pensamos.
- Si, pero mi oso no se queda aquí ¡eh!
- Podríamos mandarlo por la compañía de envíos con
la que trabaje hace unos años.
- Si no por la empresa de mi padre, se lo
comentaré.
- Vamos Carol, no te entretengas, que debemos llegar
al hotel y después irnos al otro hotel para poder visitar mañana Barcelona, y
la entrada es hasta las diez de la noche.
- Llamamos y avisamos de que llegaremos mas tarde,
es imposible que nos de tiempo, son casi las nueve ya.
¿Un golpe de suerte? ¿El azar? ¿Una
señal del destino? Fuera lo que fuese se fueron dos de viaje y volvieron con
uno mas. Uno más uno son tres.
00:20
- Buenas noches, bienvenidos.
- Hola buenas noches, tenemos una reserva hecha a
nombre de Marcos Vila Ruiz y Carolina Martín Collado, hemos avisado de
que entrabamos mas tarde, puesto que venimos desde Salou y no llegábamos.
- Díganme su DNI,
¿El oso también viene con ustedes? Jaja
- ¡Sí! Lo acabamos de ganar en Port Aventura.
- ¿Y desde allí vienen con él? ¡Qué locura!
- Jaja, si, una locura, ya ha viajado en autobús,
en tren y en metro desde que lo tenemos y el problema va a ser llevarlo hasta
casa.
- Siento comunicarles que hemos adjudicado la habitación
que tenían reservada y no tenemos otra preparada así que los situaremos en la
suite.
- Ah, vale, sin problema.
- Tomen, habitación 102, segunda planta al final
del pasillo. A su izquierda tienen los ascensores. Y también los bonos del spa
que reservaron, ¿A qué hora lo quieren mañana? Hay sesiones por la tarde, a las
seis, a las siete y media y a las ocho y media, tendrán una hora de circuito
con duchas aromáticas y jacuzzi.
- Pues lo reservamos a las ocho y media ¿No,
Carol?
- Sí, porque vendremos tarde de visitar la ciudad,
nos metemos en el spa y después cenamos. Está bien, a esa hora.
- Muy bien a esa hora les pondré pues. Disfruten
de su estancia.
- Oh Dios mio, menuda habitación, ¡es enorme!
- ¡Mira que cama, es para gigantes! Jaja, pon a
Quillo encima, le voy a enviar una foto a mis padres.
La habitación en sí, se componía de dos habitaciones en las
que podían correr caballos, una con dos camitas pequeñas y una puerta corredera
separaba la habitación de matrimonio con una cama de tres por tres y al fondo
un baño con una bañera en la que podían nadar dos personas.
Todo decorado con
telas rojas de terciopelo, tanto cortinas como colchas de cama y moqueta; no se escuchaba ni una mosca, pero tras correr
la cortina del dormitorio principal había un gran ventanal que al abrirlo se
escuchaba un gran jaleo y es que daba a una pequeña terraza desde la que se
veía la calle principal en la que había varios pubs y restaurantes.
- Voy a darme una ducha y ahora tranquilos vemos
como lo llevaremos a casa, que mañana es nuestro último día. ¿Vienes?
- Cierto, que pena, ya se acaba… ve al baño, ahora
voy yo.
02:00
- No te seques, me gusta verte mojada, vamos a la cama, aprovechemos nuestra
última noche… ven aquí.
- Las ganas de ti nunca se acaban. Te voy a comer.
- Me encantas. Quiero que te corras como la
primera vez.
( Un ultimo gemido culminó el encuentro.
02:44
- ¿Qué te pasa preciosa?
- No sé, esto se acaba y me da pena. Estoy nostálgica,
no me lo tengas en cuenta.
- Entonces ¿te apetece salir un rato o no?
- No mucho la verdad…
- Pero ¿Por qué lloras?
- Pfff… Yo no soy así, no me mires, ya te he dicho lo que me
pasa.
- No, estoy seguro de que no es eso. Dime ¿Qué es?
- Pues Marcos, que ya está.
- Que ya está ¿el qué? Explícate, no te entiendo.
- Pues que
me voy a pillar por ti, que me voy a enganchar y lo voy a pasar mal, lo sé y no
quiero, no quiero volver a pasarlo mal.
- No tienes porque..
- ¿Cómo que no? Yo ahora mismo no quiero un novio,
estaba bien sola y me costó reconstruirme como para volver a destruirme. Tengo miedo.
- No tengas miedo, no tiene porque pasar eso,
déjate llevar y disfruta del momento conmigo, no tienes porque pillarte. Solo déjate
llevar. Vamos a dormir anda.
- Si, mejor.
- Ven, abrázame tonta.
Whatsapp:
Carolina:
Cel, ya está. He caído en lo que me prometí
no hacer, en lo que no debía. He caído y se lo he dicho, Marcos lo sabe. Me he
enamorado y ya me duele. No me encuentro muy bien. Mañana hablamos. Te quiero.
Esa noche todo cambió.
Lo que sus labios callaban era
que sabía que estaba perdida, que por mucho que no quisiera enamorarse ya lo había
hecho y no había vuelta atrás, y de otra cosa no, pero de lo que estaba segura era que contra los sentimientos no se podía ir. Se había abierto de corazón enteramente a él y
él lo sabía, que era lo peor, sabía que
la tenía en sus manos, entre sus garras, ahora era el punto débil.