miércoles, 26 de noviembre de 2014

12. Húmedo

-Te espero abajo.

-Vale.

14:30

-¡Sales la ultima! ¿Qué tal el vuelo?

-Pues la verdad que se me han pasado enseguida las dos horas.

- ¿Te has quedado dormida?

-Que va, en los viajes de ida nunca me puedo dormir, porque estoy deseando llegar, en los de vuelta si, siempre. ¿Tu si te has quedado dormido,  verdad? Jajaja

-Si.

-Como  te conozco…

-Para nada me conoces, hace un rato antes de subir al avión pensabas que alguno de los dos nos mataríamos al otro… jajaja ¡Qué chica eres! Bueno, está bien, ya estamos aquí, vayamos a comer algo y pensamos con los estómagos llenos.

- Vale, aquí llevo un planning con las cosas que debemos visitar y hacer, pero siempre se puede alterar un poco.

- No me puedo creer que hayas hecho un planning, estás en todo.

-¿Qué esperabas de mi?

(No esperar nada de nadie es la mejor opción, así es como realmente te sorprendes si algún día ocurre algo bueno).


20:00

-        -   ¿Cómo puede hacer esta temperatura aquí arriba?, es como si estuviéramos en el sur aún.

-         -  No hace nada de frio, a 31 de octubre y con un jersey finito.
 Mira vayamos allí al fondo que hay un mirador y estamos cerca del mar.

-          - Vamos a ver que hay por allí, esto me recuerda al paseo del Salón, con las mismas estatuas y así tan largo que parece que no acaba... Me encanta.

-          -Ven Carol, vamos a hacernos una foto, a ver si conseguimos que salga la luna detrás también.

-          - Jajaja, ¡pero no me empujes chupacámara!

-         -  Si es que no te acercas a mí, pégate mas, ven, que parece que tienes miedo.

En realidad Carolina tenía miedo, algo muy fuerte estaba empezando a sentir, no sabia si era porque llevaba tiempo sin querer conocer a ningún chico y se aferraba a cualquier mínima muestra de cariño o porque realmente  él le llenaba, o quizás las dos cosas, lo que si fue verdad era que en ese momento el mundo se paro ante ellos con un beso.

Un  beso que Carolina supo que no era como los anteriores,  tras un abrazo para hacerse una foto el tiempo se detuvo, el momento se quedo congelado, solo se escuchaban las olas rompiendo bajo el acantilado sobre el que estaban ellos en el mirador y únicamente se veían las luces tenues del  largo pasillo de árboles y pequeños monumentos por el que habían caminado hasta llegar allí; fue un beso de amor verdadero que  selló sus labios con una marca única. Un momento que quedaría grabado en su retina para siempre.

-Sigamos andando por allí a ver que hay, vamos a inspeccionar.

-Vaya, ya le salió la vena exploradora al señor.

Se tomaron de la mano y no la separaron hasta llegar al hotel.

El hotel estaba situado en Salou, municipio de la provincia de Tarragona, eligieron ese hotel por ser de los más cercanos a Port Aventura de los dados a escoger mediante el bono-hotel que Carolina tenía.

 La habitación tenia vistas a al mar, a una playa cálida de la costa Dorada. En ella dos camas individuales que debieron unir, parecía como si los del hotel supieran que eran amigos pero que entre ellos podría pasar algo.

Esa primera noche llegaron cansados y debían reponerse para el día siguiente.


00:40

-Voy a darme una ducha yo primero ¿Vale? Así después me seco el pelo mientras te duchas tu.

- Vale guapa. Ve tu primero.


-¡Ay que susto! ¿Qué haces aquí?

- Pon el agua más caliente. He pensado que mejor los dos juntos, además tenía muchas ganas de estar contigo así, estas preciosa, no sabes cómo me pones con el agua cayéndote por el cuerpo.

-Pff Marcos…

Los cuerpos se derretían y fundían el uno con el otro mientras el agua caliente les caía. Los labios ardientes besaban sus cuellos empapados. Sus manos se entrelazaban en sus cabello castaño mojado. las manos de Marcos cogían con fuerzas sus pechos.

-Asi las recordaba, tus tetas me excitan muchísimo desde el primer día que las vi.

-Cómemelas.

Los labios de Marcos se apresuraron a besar los pezones de Carolina y su lengua tiraba de ellos suavemente a la vez que el agua los recorría.

Su miembro rozaba el muslo de Carolina cada vez más fuerte, haciéndose notar más y más hasta que su espalda dio contra la pared de azulejos blancos llena de vaho y una fuerte presión hizo presencia en su cuerpo, a la misma vez que notaba el frío de la pared en su espalda y el calor que desprendía el cuerpo de Marcos sobre el suyo mientras que el agua les caía.

Carolina apoyo sus manos fuerte contra la pared y Marcos se inclinaba hacia ella una y otra vez mientras con su mano metía los dedos en su boca y ella los mordía para no gemir muy alto.

-Dame más, fuerte, no pares, estoy llena de ti.

Un fuerte escalofrío recorría el cuerpo de Carolina cada vez que él entraba en su cuerpo.

-Córrete, córrete mucho y mójame entero.

-Sigue, fuerte, ¡fuerte! …

-Marcos se echo hacia atrás y un fuerte gemido se llevo a los dos.

01:50

-        -   Me encantas.

-         -  Y tú a mí.

-          (Carolina beso su cuello mientras se miraban de frente en el espejo)

-          - Es tarde, vayamos a dormir.

-          - Vale, pero voy a secarme el pelo, si no mañana amaneceré malita

-         -  No dejaré entonces que te pongas malita. Te espero en la cama.

 Carolina llego y encontró a Marcos dormido con el móvil entre sus manos y las lamparitas encendidas, las apago y se acurruco junto a él, cuerpo con cuerpo y en ese momento el despertó dándole un beso.

-          - Buenas noches preciosa.

-          - Buenas noches bichillo.

Marcos dejó su móvil en la mesita de noche y abrazó a Carolina por la espalda haciendo notar su aliento en el cuello de ella.


Lo que sus labios callaban era que ya sabía que había caído, como pájaro en picado al que le fallan las alas, pero no quería verlo, tenía una venda con la que iba sin rumbo. Sin quererlo había vuelto a abrir su corazón  cicatrizado, cosa que se había prometido jamás volver a abrir y falló, se falló a si misma por amor. Su corazón volvía a estar húmedo después de haber pasado por un desierto árido y seco , como su cuerpo cada vez que estaba con él.

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