-Te espero abajo.
-Vale.
14:30
-¡Sales la ultima! ¿Qué tal el vuelo?
-Pues la verdad que se me han pasado enseguida las dos
horas.
- ¿Te has quedado dormida?
-Que va, en los viajes de ida nunca me puedo dormir, porque
estoy deseando llegar, en los de vuelta si, siempre. ¿Tu si te has quedado
dormido, verdad? Jajaja
-Si.
-Como te conozco…
-Para nada me conoces, hace un rato antes de subir al avión
pensabas que alguno de los dos nos mataríamos al otro… jajaja ¡Qué chica eres!
Bueno, está bien, ya estamos aquí, vayamos a comer algo y pensamos con los
estómagos llenos.
- Vale, aquí llevo un planning con las cosas que debemos
visitar y hacer, pero siempre se puede alterar un poco.
- No me puedo creer que hayas hecho un planning, estás en
todo.
-¿Qué esperabas de mi?
(No esperar nada de nadie es la mejor opción, así es como
realmente te sorprendes si algún día ocurre algo bueno).
20:00
- - ¿Cómo puede hacer esta temperatura aquí arriba?,
es como si estuviéramos en el sur aún.
- - No hace nada de frio, a 31 de octubre y con un
jersey finito.
Mira
vayamos allí al fondo que hay un mirador y estamos cerca del mar.
- - Vamos a ver que hay por allí, esto me recuerda
al paseo del Salón, con las mismas estatuas y así tan largo que parece que no acaba... Me encanta.
- -Ven Carol, vamos a hacernos una foto, a ver si
conseguimos que salga la luna detrás también.
- - Jajaja, ¡pero no me empujes chupacámara!
- - Si es que no te acercas a mí, pégate mas, ven,
que parece que tienes miedo.
En realidad Carolina tenía miedo,
algo muy fuerte estaba empezando a sentir, no sabia si era porque llevaba
tiempo sin querer conocer a ningún chico y se aferraba a cualquier mínima
muestra de cariño o porque realmente él
le llenaba, o quizás las dos cosas, lo que si fue verdad era que en ese momento
el mundo se paro ante ellos con un beso.
Un beso que Carolina supo que no era como los
anteriores, tras un abrazo para hacerse
una foto el tiempo se detuvo, el momento se quedo congelado, solo se escuchaban
las olas rompiendo bajo el acantilado sobre el que estaban ellos en el mirador y
únicamente se veían las luces tenues del
largo pasillo de árboles y pequeños monumentos por el que habían caminado
hasta llegar allí; fue un beso de amor verdadero que selló sus labios con una marca única. Un momento
que quedaría grabado en su retina para siempre.
-Sigamos andando por allí a ver
que hay, vamos a inspeccionar.
-Vaya, ya le salió la vena
exploradora al señor.
Se tomaron de la mano y no la
separaron hasta llegar al hotel.
El hotel estaba situado en Salou,
municipio de la provincia de Tarragona, eligieron ese hotel por ser de los más
cercanos a Port Aventura de los dados a escoger mediante el bono-hotel que
Carolina tenía.
La habitación tenia vistas a al mar, a una
playa cálida de la costa Dorada. En ella dos camas individuales que debieron
unir, parecía como si los del hotel supieran que eran amigos pero que entre
ellos podría pasar algo.
Esa primera noche llegaron
cansados y debían reponerse para el día siguiente.
00:40
-Voy a darme una ducha yo primero
¿Vale? Así después me seco el pelo mientras te duchas tu.
- Vale guapa. Ve tu primero.
-¡Ay que susto! ¿Qué haces aquí?
- Pon el agua más caliente. He pensado
que mejor los dos juntos, además tenía muchas ganas de estar contigo así, estas
preciosa, no sabes cómo me pones con el agua cayéndote por el cuerpo.
-Pff Marcos…
Los cuerpos se derretían y fundían el uno con el otro
mientras el agua caliente les caía. Los labios ardientes besaban sus cuellos
empapados. Sus manos se entrelazaban en sus cabello castaño mojado. las manos de Marcos cogían con fuerzas sus pechos.
-Asi las recordaba, tus tetas me excitan muchísimo desde el primer día que las vi.
-Cómemelas.
Los labios de Marcos se apresuraron a besar los pezones de Carolina y su lengua tiraba de ellos suavemente a la vez que el agua los recorría.
Su miembro rozaba
el muslo de Carolina cada vez más fuerte, haciéndose notar más y más hasta que su
espalda dio contra la pared de azulejos blancos llena de vaho y una fuerte
presión hizo presencia en su cuerpo, a la misma vez que notaba el frío de la
pared en su espalda y el calor que desprendía el cuerpo de Marcos sobre el suyo
mientras que el agua les caía.
Carolina apoyo sus manos fuerte
contra la pared y Marcos se inclinaba hacia ella una y otra vez mientras con su
mano metía los dedos en su boca y ella los mordía para no gemir muy alto.
-Dame más, fuerte, no pares,
estoy llena de ti.
Un fuerte escalofrío recorría el
cuerpo de Carolina cada vez que él entraba en su cuerpo.
-Córrete, córrete mucho y mójame
entero.
-Sigue, fuerte, ¡fuerte! …
-Marcos se echo hacia atrás y un
fuerte gemido se llevo a los dos.
01:50
- - Me encantas.
- - Y tú a mí.
-
(Carolina beso su cuello mientras se miraban de
frente en el espejo)
- - Es tarde,
vayamos a dormir.
- - Vale, pero voy a secarme el pelo, si no mañana amaneceré malita
- - No dejaré entonces que te pongas malita. Te espero en la cama.
Carolina llego y encontró
a Marcos dormido con el móvil entre sus manos y las lamparitas encendidas, las
apago y se acurruco junto a él, cuerpo con cuerpo y en ese momento el despertó dándole
un beso.
- - Buenas noches preciosa.
- - Buenas noches bichillo.
Marcos dejó su móvil en la mesita de noche y abrazó a
Carolina por la espalda haciendo notar su aliento en el cuello de ella.
Lo que sus labios callaban era que ya sabía que había caído,
como pájaro en picado al que le fallan las alas, pero no quería verlo, tenía
una venda con la que iba sin rumbo. Sin quererlo había vuelto a abrir su
corazón cicatrizado, cosa que se había prometido
jamás volver a abrir y falló, se falló a si misma por amor. Su corazón volvía a
estar húmedo después de haber pasado por un desierto árido y seco , como su
cuerpo cada vez que estaba con él.
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