06.30
-Chicos creo que se nos ha hecho un poco tarde.
-¡Madre mía las seis y media de la mañana ya! Bueno eso
quiere decir que lo hemos pasado bien.
-Si, ahora debemos irnos, que además aquí ya no queda nada
bueno.
La vuelta en el coche Carolina no la recordaba muy bien,
solo que dejaron a Pablo en la puerta de su casa, se despidieron, se quedo sola con Marcos y que un semáforo
detuvo el tiempo.
Carolina se lanzó a darle un beso en los veinte segundos que
duraba la intensa luz roja.
No sabía porque pero le apeteció en el momento, su cuerpo se
inclinó hacia su lado izquierdo queriendo tropezar contra los labios de Marcos
sin que nada en ese momento se lo impidiera.
Era el primer beso que daba después de cuatro meses sin
querer si quiera mantener una conversación con un chico después de la ruptura
con Adrián. Que le había hecho ser fría y cerrarse al amor.
“El amor no existe”, “el amor son los padres”, “Amor era un hombre y estuvo en Gran Hermano”
Esas se convirtieron en sus frases favoritas por excelencia
cuando veía una pareja y comentaba con sus amigas.
-Podemos ir a mi casa si quieres.
Esa fué la última frase que recordaba.
17.00
-¡Oh Dios mio! No puede ser, son las cinco de la tarde, y
estoy aquí en tu cama contigo sin ropa. Esto no puede haber pasado. No, no, no.
Las sábanas estaban totalmente alborotadas al igual que su
pelo, su ropa toda tirada por los suelos y ni si quiera encontraba sus tacones.
Sentía el calor del sol que entraba por la ventana en su cuerpo desnudo y
sudoroso.
-Tranquila, te llevaré a tu casa.
Lo que sus labios callaban era que esa noche todo en su vida
cambió. Se sentía sucia, arrepentida y completamente confundida, ¿Por qué había
hecho eso, si ella jamás había estado con “un chico de una noche”? ¿Qué fue lo
que le llevo a terminar durmiendo con él, con ese chico que apenas conocía y
que horas antes pensaba que tenía un lio con su mejor amigo?
Whatsapp:
-
Cel, llámame cuando puedas, es importante. Anoche
paso algo.
-
¡No! No me lo creo…pero lo sabía… Marcos y tu…
- Si, nos hemos acostado… me siento fatal. Yo… Yo… Yo no sé
ni porque he hecho tal cosa. No paro de ducharme, soy una guarra, tía.
- No seas tonta, no te culpes así, es lo que te ha apetecido
en el momento y si fueras una que esta cada noche con uno distinto, pero no, no
eres de ese tipo de personas, Carol, llevabas mucho tiempo sin abrirte a este
mundo de nuevo y no has hecho nada que sentencie tu muerte, no eres una
cualquiera.
- Pero no, Cel, esto no debía haber pasado. Ya está, no más,
esto ha sido un error en mi vida y nunca más lo volveré a hacer. A penas lo
conozco y que se yo lo que tenga el por ahí, trabaja en la noche…ese mundo tan
oscuro y yo voy y me abro de piernas… ¡Oh Dios mío mátame!
- Déjate de dramatismos, te conozco muy bien y las demás también
y sabemos que no eres así, no es un error, ha pasado y punto, no le des más
vueltas y eso que te has llevado.
- En fin… ya no puedo hacer nada. No volveré a verlo y ya
está.
- Tú sigue con tu barrera… Te vas a hacer la mujer de acero.
Lo que sus labios callaban era que algo le decía que esa
noche no quedaría ahí por muy de acero que se hiciese y que el sentimiento de “suciedad”
iría con ella durante un tiempo.
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