- Bueno Patrón, nos
han dicho que es tu cumpleaños y que por eso has hecho esta fiesta, ¿es tu
barco?
- Jajaja Sí, así es,
pero no me llamo Patrón, espero que estéis disfrutando el día, poneos en la
proa, disfrutareis mas del viaje.
Patrón era el típico chico con grandes expectativas en la
vida, moreno, cuerpo de gimnasio y con algún pasado un tanto movido, que era lo
que le había hecho definir su personalidad.
- Bueno yo soy Jose…un
placer conoceros en persona. ¿Con que sois amigas de Iri? Nunca me había
hablado de vosotras, bueno excepto para decirme que no podía venir hoy y que
tendríais mi numero.
-jajaja a nosotras tampoco nos había hablado nunca de ti, Jose, pero buen ya sabes esta Iri, que tiene amigos por todas partes…
- Hola, ¿Qué tal? ¡Menudas locas! Venir nadando hasta el
barco entre medusas, yo hubiera sido incapaz.
- Hola, ¿Marcos verdad? Jaja, es todo culpa de mi amiga, me
lleva por el mal camino.
- ¡Eeeh! ¿Qué estás diciendo ya? , ¡Que te escucho melona!
- Nada, que nos gusta la aventura, ya has visto… Creo que me
suenas de algo, como si te hubiera visto más veces, no me hagas mucho caso,
estamos al sol, en mitad del mar y con unas copas encima.
- jajaja, no tranquila, puede ser, quizás sea de vernos de
fiesta o algo.
-Seguramente sea de eso.
(Se escucha desde dentro del barco)
- Carolina, ¿te apetece otra copa?
-Mmm, no gracias Jose, tengo aun esta casi entera.
- Carol no es por nada, pero este ya ha hecho fichaje.
- Pues va listo conmigo vamos…jajaja, porque encima es que no me atrae nada, es el típico musculito con dos dedos de cerebro que
se cree que le gusta a todas, no va conmigo. Pero vaya que tú no te quedas
atrás, ¿Qué me dices del guitarrista-cantante medio loco este que no te deja
sola? Jajaja
-Si, claro, encima lo llaman gay…
- Bueno ya se verá…
Al acabar el dia en el barco, todos llegaron sanos y salvos
y buen puerto, algunos quemados pero todos con la sonrisa en la cara, habían
echado un dia muy agradable, con mas de un loco en aquel barco.
Hasta nuevo aviso, Carolina y Celia dejarían sus aventuras.
Lo que sus labios callaban era que sin querer había hecho
una elección y sabía que algo más surgiría de aquella aventura en el barco.
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