Sus labios callaron hasta el día de hoy.
Carolina cerró sus labios tres años. Así quedó todo… Entre
disfraces ocultando mentira tras mentira.
Ella Quiso cerrar un capítulo de su
historia para no repetirlo jamás. Cierto es que no le gustaba dejar las
cosas a medias, es más lo odiaba, pero no podía seguir construyendo aquellas
líneas que tanto le dolían.
Esa noche la luna estaba llena, llena como la madrugada que el le dejo escrito en whatsapp:
- Si estuvieras despierta te diría que salieses a ver la luna,
Brillaba como nunca y su brillo hacía que una aureola la enmarcará como si de una pintura se tratase.
Ella estaba despierta, no podía dormir y salió a verla.
Después de una despedida dulce el se iba, el lunes se iba,
se iba a su sueño, y la que no sabía si volvería era ella. Era todo tan
complicado que nadie podría lograr entenderlo. Ni si quiera él, para el que era
su mejor amiga.
A veces es mejor que la gente te recuerde por sí misma y no
porque se les incite al recuerdo.
Carolina creyó que era mejor no darle sus cosas para su
viaje, las cosas que pensó que Marcos llevara para su suerte y para que no la
olvidase, una mariquita que ella guardaba desde pequeña y un pequeño colgante
de un barquito con estrellitas que estaba metido en un imperdible que su abuelo
le dio cuando era niña. Pensó que lo mejor era no dárselo, primero porque no
sabría si lo traería de vuelta y segundo porque si él no hacía lo que ella le
pedía en la carta que le escribió junto a sus cosas, se llevaría una
desilusión; en cambio si se acordaba de mi ella sin llevar nada ni “obligarlo”
a hacer nada sería porque la echaba de menos realmente.
Somos humanos y nuestros
recuerdos forman parte de nosotros, deja que se creen solos, ellos crearán tu
historia.
Durante los días que estuviese fuera solo quería que le hablase cuando él lo precisase, que le
escribiese cuando se acordara de ella y así cuando volviese ella ya lo sabría todo. Todo estaría más claro.
No quería que le mandase fotos, no quería verlo, quería que
cuando ella fuese por primera vez todo fuese nuevo, que no le contase nada.
Solo con un estoy bien, te echo de menos o un te quiero escrito o en audio le
bastaba. Ella lo echaría mucho de menos, y él ya lo sabría. Le desearía lo
mejor para su viaje, que disfrutase ante todo, pero que sus ojos no lo viesen.
En estos días ella se haría más fuerte, lo necesitaba,
necesitaba que él se fuera unos días como iba a hacer, sabiendo que no estaría
con ninguna otra. Necesitaba tiempo para ella, para ubicarse, sin estragos en
su cabeza, para saber qué hacer con su vida.
Tiempo para estar tranquila y no
siempre pendiente de él, tiempo pata no coger el teléfono mirando su
conversación, si estaba en línea, o si la dejaba en leído. Tiempo para ser
feliz sin él.
Le dolía que hiciese ese viaje sin ella, pero si las cosas
pasaban así era porque así debían suceder.
A la mañana siguiente ella tenía una entrevista de trabajo
para su puesto soñado, lo que tanto tiempo había estado esperando, pero no sabía si estaba más nerviosa por ello o por el
viaje de Marcos.
Aquella noche fue eterna, tenía un nudo en la garganta, los ojos le brillaban mas que nunca y un
dolor en el pecho que le presionaba muy fuerte pero todo lo que sentía lo
escondía bajo su sonrisa.
El se iba, ella se quedaba, pero era la que no sabría si
volvería. Quizás fuese la hora de emprender su viaje.
Mi pequeña Nueva York. Carolina.
Pd:
Hoy vuelvo a escribir, Cuando te viene la inspiración no
puedes hacer otra cosa.
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