jueves, 11 de diciembre de 2014

17. Excursión

(2 semanas mas tarde)

Whatsapp:

-          Marcos: Gordita ¿Qué tal con tu madre? ¿Ya están mejor las cosas?

-          Carolina: Si, ya mucho mejor, ayer nos fuimos a comer las dos por ahí y genial, las aguas vuelven a su cauce. Menos mal.  Y tu… ¿Estás libre esta noche?

-          Que va, pff hoy trabajo y no tengo ningunas ganas… Te puedes imaginar quien sale un lunes por la noche…

-          Jaja, pues  imagino que los cuatro matados…locos, borrachos y adictos a todo que no tienen nada que hacer por la vida porque si no… ¿Quien va a salir un lunes cualquiera y en pleno invierno?

-          Pues eso… ¿Tu qué haces? ¿Qué tal la tarde? ¿Has comprado muchas cosas? ¿Qué me has comprado a mi? jeje

-          Esta tarde he ido a comprarme el abrigo que me gusto, ¿Te acuerdas? Pues… ¡Ya es mio! Y  ¿a ti? A ti ni agua… Es broma, si te he comprado algo, cuando te vea te lo doy.  Ahora me quedare estudiando un rato, tengo el examen parcial de Clínica el jueves

-          ¿De verdad me has comprado algo? ¿Qué es? ¡Quiero verlo! ¿Ahora por la noche vas a estudiar?

-          Jaja, no no, te lo tengo que dar en persona, si no… ¿Qué gracia tiene?  Y Si, ahora estudiar… es cuando mejor estudio porque no hay ni un ruido y me concentro mucho mas, aunque eso sí, con un café que me acabo de tomar que hace que no se me cierren los ojos en toda la noche.

-          Jajajaja  ¡cafeína a tope nena! pero jolin así no hablas conmigo… Hazme un poquito de caso en los descansos que hagas por fi.

-          Sabes que si te haré caso. Por cierto, se me está ocurriendo una idea, ¿y si cuando acabes me recoges? , así yo estudio mientras tu trabajas y luego dormimos juntos, ganamos los dos, y prometo que en los descansos te iré hablando.

-          ¿De verdad? ¿No tienes fiebre? ¿Aguantas toda la noche?

-          Ya te he dicho que me he tomado un café, eso sí a más de las 8 de la mañana no llego despierta.
-          Jaja , 
      
      Tranquila, yo salgo a las 6.

-          El problema es que le digo a mi madre… vale, ya sé. ¿Quieres que lo hagamos entonces? Es para avisarla antes de que se vaya a dormir.

-          Por mi sí, pero ¿Qué le vas a decir?

-          Un momento, ahora te cuento.

-          Vale, ahora me dices inventora.

-          Jajaja le he dicho que iba de excursión con los de mi clase.

-          ¿De excursión?

-          Si, jajaja, ahora tengo que preparar la mochila, como si fuese verdad.

-          Jajaja que mentirosilla, pero de excursión ¿a dónde?

-          Pues le he dicho eso porque es lo mas creíble, ya que los niños de mi clase tienen un equipo de fútbol sala y le he dicho que jugaban en Málaga y íbamos todos los de la clase a un torneo de la facultad, y que por eso salíamos tan temprano, ya que el partido es a las 8,30 y que una vez allí echábamos la mañana.

-          Jajajaja madre mia ¡que imaginación! Y ¿se lo ha creído?

-          Pues claro, es totalmente creíble, vamos si tu no lo llegas a saber seguro que también te lo crees.

-          La verdad es que es creíble, entonces nos vamos de excursión ¿no? Jajaja que gracia me hace. 

      Prepara la cantimplora y la tienda de campaña.

-          Jajaja la tienda de campaña ya la pones tú, yo hago los bocadillos.

-          Que marranilla eres. ¿Tienes ganas de verme?

-          Si, muchas. Y  ¿tu a mi?

-          Demasiadas. Oye si en algún momento no te contesto es porque están mis encargados vigilándome, ahora ve a estudiar guapa mía.

-          Vale, ahora vamos hablando a ratitos, mi niño.


¿Quién, en su sano juicio, después de una noche entera estudiando tendría ganas de salir de su casa, a altas horas de la madrugada, a menos dos grados, quitarse el pijama y renunciar a su cama por irse a una cama ajena?  
Pues sí, Carolina lo hizo, y  fue la primera vez pero no la última. Estaba claro que Marcos tenía el cielo ganado con ella, todo en bandeja y de una forma fácil. El podía estar tranquilo trabajando mientras ella estaba en su casa, estudiando y esperándolo hasta que saliera y la recogiera, mientras Carolina más ciega se volvía dándole más y más.  Y es que ¿Quién no querría salir de trabajar y saber que alguien que te quiere te está esperando con los brazos abiertos simplemente para dormir contigo?


Las noches pasaban y mientras él “pinchaba” ella estudiaba o dormía tranquilamente sin imaginarse si quiera todo lo que el mundo de la noche movía. Que inocente. Ella confiaba a ciegas.

Cuando alguien realmente quiere no existen las excusas y ella era capaz de cualquier cosa por pasar un momento más de su vida con él. Nunca había pasado algo tan fuerte por su corazón, nunca se había enamorado de tal manera y estaba dispuesta a entregarse entera y es cierto el dicho que dice:  ”La falta de tiempo no existe, existe la falta de interés, porque cuando alguien realmente quiere la madrugada se vuelve día, el martes se vuelve sábado y un momento se vuelve una oportunidad”

Aquella madrugada, Carolina se vistió, con ropa interior de encaje negro, elegida  a caso hecho, se maquilló minuciosamente cuidando cada detalle y en silenció cogió las llaves de su casa, abrió la puerta y la cerró cuidadosamente tras un  mensaje de “Sal” (a lo que Carolina entre risas respondió “Y pimienta”) a su whatsapp a las 06:17 de la mañana.



Lo que sus labios callaban era que muchas veces sin decírselo a él, se quedaba despierta sin tener que estudiar, metida en la cama, para no hacer ruido ni despertar a su madre, esperando a que aquel chico al que tanto quería saliera de trabajar y recibirlo con la mejor de las sonrisas y los ojitos a medio cerrar.

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