(2 semanas mas tarde)
Whatsapp:
-
Marcos: Gordita ¿Qué tal con tu madre? ¿Ya están
mejor las cosas?
-
Carolina: Si, ya mucho mejor, ayer nos fuimos a
comer las dos por ahí y genial, las aguas vuelven a su cauce. Menos mal. Y tu… ¿Estás libre esta noche?
-
Que va, pff hoy trabajo y no tengo ningunas
ganas… Te puedes imaginar quien sale un lunes por la noche…
-
Jaja, pues imagino que los cuatro matados…locos,
borrachos y adictos a todo que no tienen nada que hacer por la vida porque si
no… ¿Quien va a salir un lunes cualquiera y en pleno invierno?
-
Pues eso… ¿Tu qué haces? ¿Qué tal la tarde? ¿Has
comprado muchas cosas? ¿Qué me has comprado a mi? jeje
-
Esta tarde he ido a comprarme el abrigo que me
gusto, ¿Te acuerdas? Pues… ¡Ya es mio! Y ¿a ti? A ti ni agua… Es broma, si te he
comprado algo, cuando te vea te lo doy. Ahora
me quedare estudiando un rato, tengo el examen parcial de Clínica el jueves
-
¿De verdad me has comprado algo? ¿Qué es? ¡Quiero
verlo! ¿Ahora por la noche vas a estudiar?
-
Jaja, no no, te lo tengo que dar en persona, si
no… ¿Qué gracia tiene? Y Si, ahora
estudiar… es cuando mejor estudio porque no hay ni un ruido y me concentro
mucho mas, aunque eso sí, con un café que me acabo de tomar que hace que no se
me cierren los ojos en toda la noche.
-
Jajajaja ¡cafeína
a tope nena! pero jolin así no hablas conmigo… Hazme un poquito de caso en los
descansos que hagas por fi.
-
Sabes que si te haré caso. Por cierto, se me
está ocurriendo una idea, ¿y si cuando acabes me recoges? , así yo estudio
mientras tu trabajas y luego dormimos juntos, ganamos los dos, y prometo que en
los descansos te iré hablando.
-
¿De verdad? ¿No tienes fiebre? ¿Aguantas toda la
noche?
-
Ya te he dicho que me he tomado un café, eso sí
a más de las 8 de la mañana no llego despierta.
-
Jaja ,
Tranquila, yo salgo a las 6.
-
El problema es que le digo a mi madre… vale, ya
sé. ¿Quieres que lo hagamos entonces? Es para avisarla antes de que se vaya a
dormir.
-
Por mi sí, pero ¿Qué le vas a decir?
-
Un momento, ahora te cuento.
-
Vale, ahora me dices inventora.
-
Jajaja le he dicho que iba de excursión con los
de mi clase.
-
¿De excursión?
-
Si, jajaja, ahora tengo que preparar la mochila,
como si fuese verdad.
-
Jajaja que mentirosilla, pero de excursión ¿a dónde?
-
Pues le he dicho eso porque es lo mas creíble,
ya que los niños de mi clase tienen un equipo de fútbol sala y le he dicho que
jugaban en Málaga y íbamos todos los de la clase a un torneo de la facultad, y
que por eso salíamos tan temprano, ya que el partido es a las 8,30 y que una
vez allí echábamos la mañana.
-
Jajajaja madre mia ¡que imaginación! Y ¿se lo ha
creído?
-
Pues claro, es totalmente creíble, vamos si tu
no lo llegas a saber seguro que también te lo crees.
-
La verdad es que es creíble, entonces nos vamos
de excursión ¿no? Jajaja que gracia me hace.
Prepara la cantimplora y la tienda
de campaña.
-
Jajaja la tienda de campaña ya la pones tú, yo
hago los bocadillos.
-
Que marranilla eres. ¿Tienes ganas de verme?
-
Si, muchas. Y ¿tu a mi?
-
Demasiadas. Oye si en algún momento no te
contesto es porque están mis encargados vigilándome, ahora ve a estudiar guapa
mía.
-
Vale, ahora vamos hablando a ratitos, mi niño.
¿Quién, en su sano juicio, después de una noche entera
estudiando tendría ganas de salir de su casa, a altas horas de la madrugada, a
menos dos grados, quitarse el pijama y renunciar a su cama por irse a una cama
ajena?
Pues sí, Carolina lo hizo, y fue la primera vez pero no la última. Estaba claro
que Marcos tenía el cielo ganado con ella, todo en bandeja y de una forma
fácil. El podía estar tranquilo trabajando mientras ella estaba en su casa,
estudiando y esperándolo hasta que saliera y la recogiera, mientras Carolina
más ciega se volvía dándole más y más. Y
es que ¿Quién no querría salir de trabajar y saber que alguien que te quiere te
está esperando con los brazos abiertos simplemente para dormir contigo?
Las noches pasaban y mientras él “pinchaba” ella estudiaba o
dormía tranquilamente sin imaginarse si quiera todo lo que el mundo de la noche
movía. Que inocente. Ella confiaba a ciegas.
Cuando alguien realmente quiere no existen las excusas y
ella era capaz de cualquier cosa por pasar un momento más de su vida con él. Nunca
había pasado algo tan fuerte por su corazón, nunca se había enamorado de tal
manera y estaba dispuesta a entregarse entera y es cierto el dicho que dice: ”La falta de tiempo no existe, existe la falta
de interés, porque cuando alguien realmente quiere la madrugada se vuelve día,
el martes se vuelve sábado y un momento se vuelve una oportunidad”
Aquella madrugada, Carolina se vistió, con ropa interior de
encaje negro, elegida a caso hecho, se
maquilló minuciosamente cuidando cada detalle y en silenció cogió las llaves de
su casa, abrió la puerta y la cerró cuidadosamente tras un mensaje de “Sal” (a lo que Carolina entre
risas respondió “Y pimienta”) a su whatsapp a las 06:17 de la mañana.
Lo que sus labios callaban era que muchas veces sin decírselo
a él, se quedaba despierta sin tener que estudiar, metida en la cama, para no
hacer ruido ni despertar a su madre, esperando a que aquel chico al que tanto
quería saliera de trabajar y recibirlo con la mejor de las sonrisas y los
ojitos a medio cerrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario