jueves, 18 de diciembre de 2014

19. Oídos sordos

Muchos de los mejores momentos y que mas recordaremos cuando seamos padres o abuelos son los que nos da día a día nuestra familia, nuestro más allegados, ya que son ellos los que han estado ahí desde el primer día que vinimos a este mundo y estarán hasta que nos vayamos. Mucha gente cree que la Navidad es tiempo de cenas familiares, de reuniones con tu tío que no ves desde la navidad pasada o la vieja aquella que se supone que es tu tía abuela y que te mira con cara de haba, y de regalos y no es así. La familia se debe reunir siempre que pueda y no porque sea navidad, no tiene porque ser en esa fecha, cada día al lado de los tuyos puede ser especial, cada día se puede hacer un regalo sin necesidad de que sea material y puede llegar mas profundo que en esas fechas tan señaladas,  lo que sí es cierto es que en Navidad los vínculos son más fuertes y la Navidad nos hace a todos mas humildes dentro de lo que cabe.


Whatsapp:

18:30

Marcos: Gordita ¿sales en noche buena?
Carolina: Pues la verdad es que no entiendo yo esa nueva moda, yo en noche buena nunca he salido, porque ceno con mi familia en mi cortijo y nos quedamos todos juntos hasta las mil cantando y bailando.
Marcos: y tarde buena ¿tampoco?
Carolina: pero bueno ¿Por qué tengo que salir? Jajaja, no, yo soy muy tradicional. ¿tu si sales?
Marcos: tarde buena si, porque por la noche justo después de cenar siempre trabajo, salgo por la tarde, ceno y me voy a trabajar.
Carolina: am, entonces tiene algo de mas sentido. Por cierto ¿te apetece que nos veamos luego un ratito para cenar?
Marcos: pues es que ya he quedado con mis amigos. Mañana si quieres cenamos.
Carolina: pues te digo mañana, porque igual tengo que ir a ayudar a mi madre a preparar cosas para la cena del 24.
Marcos: vale, pues vamos hablando. ¿Le has escrito la carta a los Reyes ya?
Carolina: Si, ¡tenemos que dárnosla! ¡Que si no nos pilla el tren!
Marcos: Pues mañana nos la damos sin falta, y en fin de año… ¿Sigues con el plan de la casa y los tíos no?
Carolina: vale. Si, no tengo otro plan y ¡el año pasado me lo pase genial!
Marcos: ¿Cuantos tíos van a esa casa?
Carolina. Ay Marcos, no lo sé, no soy la relaciones publicas de la fiesta, pero ya te lo dije ayer, que no tenias que preocuparte, que yo decidí estar contigo y en el momento en el que a mí se me pasara otra persona por la cabeza te lo diría y se acabaría, no te voy a engañar porque  no me sale ser de esa condición, y de momento estoy muy a gusto contigo, debes confiar en mí y dejar esos celos enfermizos de lado.
Marcos. No son celos enfermizos, te vas de fiesta, con mil tíos seguro y a saber lo que hacéis con la borrachera, conozco a los tíos, soy uno de ellos, ¿Qué pensarías tu si te dijera que me voy de fiesta a una casa y que van tías?
Carolina: A mí esa clase de tíos que van a ver qué pillan me dan asco… ¿Sinceramente crees que voy a hacer algo? Sabes cómo soy.  Tu no hace falta que me digas eso, trabajas en ello todas las noches y precisamente no soy Miss celosa, si no ya estaría como los perros echando espuma pos la boca.
Marcos: bueno ya esta, haz lo que quieras .No eres mi novia.
Carolina: ¿Qué pasa? cuando ya llevo razón te enfadas y me dices haz lo que quieras y lo arreglas quitándote del medio con un “no eres mi novia”?
Marcos: No
Carolina: me acabas de dar la razón. La gente se entiende hablando y tu te quitas.


A veces damos demasiadas explicaciones a gente que ni si quiera se molesta en contestarnos a otras cuestiones, las damos porque queremos hacer ver a otras personas lo que vemos nosotros mismos, y eso jamás va a ser así, nos importan demasiado y lo hacemos una y otra vez. Explicaciones que muchas veces entran por un oído y salen por el otro, ya que normalmente se las damos a personas que no nos escuchan y solo escuchan lo que quieren escuchar, dando de lado todo lo demás que le digamos, quedándose con lo malo, personas así demuestran un carácter fuertemente egoísta, cerrado, testarudo  y de poca confianza y es mejor no entrar en su juego, porque da lo mismo, ellos siempre saldrán ganando. no demos tantas explicaciones, quien de verdad confía en nosotros no las necesita, y si después de haberle demostrado cosas sigue sin confiar es que ni si quiera confía en si mismo/a.

Pero Carolina se rendía ante sus pies una vez mas… pasadas unas dos horas de dureza extrema de no hablarle, de mirar mil veces su conversación y mantener los dedos quietos, no pudo más y se autoculpaba.

20:40

Whatsapp:

Carolina: No te enfades gordito, de verdad, no quería que pasara esto.
Marcos. Ya te he dicho que no me enfado, estoy con mis amigos, luego hablamos.
Carolina: vale, pásalo bien, te quiero.

Hasta el día siguiente no volvieron a hablar.

Esa noche Carolina durmió a medias, culpándose de ir a una fiesta con tíos como el le decía, habiendo dado explicaciones sin tener que darlas, porque como él decía no eran novios, y rebajándose después pidiéndole perdón, pero Marcos mas se subía a su trono. Y ella empezaba a dudar si realmente había estado con sus amigos todas las veces que le había dicho que estaba con ellos o estaba con otras. Dudaba pero enseguida se quitaba la idea de la cabeza.

Las cosas se solucionaron al día siguiente durante la cena, a la que Carolina asistió, dejando a su madre con su hermano para preparar las cosas de la cena de navidad, después de que Marcos se levantase resacoso a las siete de la tarde.

Durante la misma, hablaron y carolina decidió ir a pasar el fin de año con sus amigas, sin tener que engañar a Marcos, es lo que había y “no eran novios”.


La noche de fin de año Carolina disfruto con sus amigas, en la casa de los mismos chicos con los que había estado el año anterior, amigos que conocía desde su época del instituto y con los que se llevaba muy bien, buenos amigos. Bailaron hasta altas horas y hasta desayunaron, mientras Marcos trabajaba en la sala donde también se celebraba una gran fiesta. Ellos dos estuvieron en constante contacto durante la noche hasta que Carolina se fue a casa sobre las 10 de la mañana y Marcos sobre esa hora se fue de after, cosa que a Carolina no le hacía mucha gracia, pero tenía que tragar y entre que estaba agotada de toda la noche, con frio y con un poco de resaca ya, durmió e intento olvidar. 

Y al contrario que él, volvió a callar sus labios nuevamente sin reprochar nada.

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